Un abismo de la nada apareció para darle fin a su caída.
El ángel que nada conocía por la oscuridad ahora caía
De sus ojos se perdieron esas inocentes miradas.
De sus alas se exiliaron nubes quemadas.
De su rostro escaparon trescientas espadas.
La sangre se derramaba por él.
La vida se iba corriendo.
En el asfalto calló, mientras nadie lo veía.
Frio suelo piso cuando a la realidad volvía.
El no recordaba, ya de donde venia.
Por que la luz que obtenía.
Ahora en la miseria se veía.
Por Helena carrión.
jueves, 25 de agosto de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
Libros.
Libros.
Son esos que nos entretienen y nos enseñan. Son aquellos a los que nos vemos obligados a leer, son esos olvidados en la biblioteca, los que están solo para aparentar cultura.
Libros llenos de polvo, triste sin sentido. Pasan su vida sufriendo hasta que alguien viene, les da una ojeada, y los vuelven a poner en el mismo lugar donde estaban.
Libros…libros que parecen personas, Pensando siempre en la misma caja, hasta que alguien logra sacarlos de allí, para volver a encerrarlos.
Miles y miles de letras, Ignoradas.
Letras que ansían pasar por tus ojos. Letras que desean verse en el espejo de tus ojos, en el cálido aliento de tus palabras.
Párrafos, oraciones, escritas con cariño, con odio.
Odio que se convertiría en lo más querido de nadie.
Odio que añoramos ahora, ese morbo sutil que tienen los libros.
Su base, un equilibrio. ¿Pero…que sería el mundo sin ellos? El mundo seria mundo, porque ya no nos importan.
Mundo que es mundo.
Con gente que no es gente dentro.
Su base, un equilibrio. ¿Pero…que sería el mundo sin ellos? El mundo seria mundo, porque ya no nos importan.
Mundo que es mundo.
Con gente que no es gente dentro.
Personas que simulan querer, y por dentro saben que no pueden. Personas que habitan nuestras calles, invaden nuestro paisaje, exterminan nuestro territorio.
Personas que no lo son, personas que te ahogan, te ahogan con palabras, palabras que sacaron de un libro.
Libros que nunca más lo serán de nuevo…. Porque les dejamos de importar.
Se cansaron de enseñarnos, nos cansamos de aprender, nos hemos soltado para jamás volver.
Personas que no lo son, personas que te ahogan, te ahogan con palabras, palabras que sacaron de un libro.
Libros que nunca más lo serán de nuevo…. Porque les dejamos de importar.
Se cansaron de enseñarnos, nos cansamos de aprender, nos hemos soltado para jamás volver.
Por Helena Carrión.
martes, 16 de agosto de 2011
La casa que núnca lo fue.
La casa que núnca lo fue.
Allí estaba sentado tranquilo, en la vereda de mi casa, cuando la puerta de la casa de enfrente…se abrió, para tentarme con una belleza externa a que yo entrase, sus marcos de madera, esos bordes dorados, una brisa cálida color miel me llenaron de frescura invitándome a pasar. Mientras cada uno de mis pasos se hundía mas y mas en esas alfombras, iba caminando… caminaba por un pasillo que ya no era cálido, ahora era frio, mis pies que se encontraban adormecidos por el algodón se despertaron al pisar un piso de porcelana helada.
Seres salían de las paredes, libros caían de precipicios, una helada congelaba mi corazón, hasta que en la habitación frenado en mi, quede, sin poder gritar, sin poder oír, sin poder respirar, me quede, ahogándome en una inmensidad de miedos, de sueños, de deseos.
Escapar, eso quería, y vi como lentamente la piel se iba retirando de mí, despegándose lentamente de mi carne que, al compas de una canción, se iba descociendo.
Mis ojos que cegados estaban perdían ya su órbita, lo que antes era mi cabeza ahora flotaba a mi alrededor, no sabía ya ni donde estaba mi cerebro pero de seguro se había escapado a la cocina, mis extremidades que en mi cuerpo todavía se mantenían sintieron el temblor de mi alma, que veía como me iba yendo de mi, de mi vida de mi alma que ahora flotaba y no podía sentir el dolor.
Los colores se distorsionaban, rostros aparecían y se iban para volver otra vez, lo que antes era realidad ahora me impulsaba a dejarlo todo, quería irme, pero algo me detenía.
Mi alma volvió a mi cuerpo, todo volvió a él, se fue reponiendo, mi cerebro volvió y como el mi piel y mis más finas membranas, todo se fue montando una vez más, para sentir como una estaca de madera, se incrustaba en mi corazón dejando cada pared del mismo lleno de astillas, astillas que viajaban por mis venas. Para no irse.
Ese dolor, fue como una melodía, los colores gritaron y los sabores se diluyeron en una suave bandeja de texturas.
Yo ya no estaba, vos tampoco.
Solo quedaba la casa, que una vez más, me había asesinado.
Por Helena Carrión.
Allí estaba sentado tranquilo, en la vereda de mi casa, cuando la puerta de la casa de enfrente…se abrió, para tentarme con una belleza externa a que yo entrase, sus marcos de madera, esos bordes dorados, una brisa cálida color miel me llenaron de frescura invitándome a pasar. Mientras cada uno de mis pasos se hundía mas y mas en esas alfombras, iba caminando… caminaba por un pasillo que ya no era cálido, ahora era frio, mis pies que se encontraban adormecidos por el algodón se despertaron al pisar un piso de porcelana helada.
Seres salían de las paredes, libros caían de precipicios, una helada congelaba mi corazón, hasta que en la habitación frenado en mi, quede, sin poder gritar, sin poder oír, sin poder respirar, me quede, ahogándome en una inmensidad de miedos, de sueños, de deseos.
Escapar, eso quería, y vi como lentamente la piel se iba retirando de mí, despegándose lentamente de mi carne que, al compas de una canción, se iba descociendo.
Mis ojos que cegados estaban perdían ya su órbita, lo que antes era mi cabeza ahora flotaba a mi alrededor, no sabía ya ni donde estaba mi cerebro pero de seguro se había escapado a la cocina, mis extremidades que en mi cuerpo todavía se mantenían sintieron el temblor de mi alma, que veía como me iba yendo de mi, de mi vida de mi alma que ahora flotaba y no podía sentir el dolor.
Los colores se distorsionaban, rostros aparecían y se iban para volver otra vez, lo que antes era realidad ahora me impulsaba a dejarlo todo, quería irme, pero algo me detenía.
Mi alma volvió a mi cuerpo, todo volvió a él, se fue reponiendo, mi cerebro volvió y como el mi piel y mis más finas membranas, todo se fue montando una vez más, para sentir como una estaca de madera, se incrustaba en mi corazón dejando cada pared del mismo lleno de astillas, astillas que viajaban por mis venas. Para no irse.
Ese dolor, fue como una melodía, los colores gritaron y los sabores se diluyeron en una suave bandeja de texturas.
Yo ya no estaba, vos tampoco.
Solo quedaba la casa, que una vez más, me había asesinado.
Por Helena Carrión.
sábado, 13 de agosto de 2011
Los lápices de colores.
Los Lápices de colores.
Hace ya mucho tiempo, el matrimonio Rothwood se mudo a las afueras de la ciudad de Mississippi. Allí sembraron su vida entera en el asoleado campo verde. Era un matrimonio muy feliz, porque una nueva noticia había llegado al hogar. La esposa, Mary, estaba en la dulce espera de una niña. La pareja esperaba con ansias la llegada de la bendición. Mary había tejido ya miles de saquitos, pulóveres y bufandas para la pequeña. Y hasta tenían un nombre. Cherry
El padre, cuya felicidad no era menor a la de su esposa, trabajaba todo el día en su campo para poder llegar a casa y pasar tiempo con su hermosa esposa.
En esa preciosa granja, un verde pastizal cubría hectáreas dándole vida a cada rincón el día que Cherry llego al mundo. Ese día fue muy especial, decían, porque el sol brillaba más aun, las vacas muaban (? de felicidad y los perros se corrían unos a otros en señal de alegría.
Mientras pasaban los años, mejor se ponía la familia, cada vez había más cuadros de “home sweet home" cada vez mas bufandas para el invierno. Era cherry muy feliz, sus padres siempre le daban todo lo que quería. Tenía caballos, ovejas, cerdos, burros y gallinas. Le ponía nombre a cada una de ellas. Cherry era bastante apegada a su padre, este trabajaba en su campo todos los días, cuidando cada planta que brotase. Como otra hija más.
Todas las mañanas Marry despertaba, le hacia el desayuno a su marido, y a su hija. Ella iba al colegio rural y él se dedicaba a su campo. Cuando su madre no limpiaba, estaba tejiendo y cuando no tejía hacia manualidades para la casa. Tanta dedicación que parecía una casa de muñecas.
Cherry era su pequeña bendición, aquel trofeo que cuidaban mucho. Cuando la niña cumplió 9 le regalaron una caja gigante llena de lápices de colores, en ella había lápices amarillos, verdes, azules y toda una gama de rojos. Había incontables colores.
Desde ese momento, Cherry se acostumbro a dibujar cada cosa que viese, dibujo caballos, ovejas, cerdos, burros y gallinas. Incontables veces dibujo el granero y otras más la estancia. Toda su habitación se había llenado repentinamente de dibujos, muchos dibujos, de todas clases de colores. Dibujaba lo que sea, pero dibujaba, ella siempre dibujaba.
Una mañana de invierno, cherry despertó, hacia frio, pero no importaba por que en su casa, siempre hacia calor. Bajo por unos waffles, esos que solía hacer su madre todas las mañanas de invierno. Tomo un vaso de leche y se sentó en la mesa de madera para desayunar. Todo estaba bien, hasta que un auto paro en la puerta de su casa.
Marry apurada bajo de inmediato, cerro la perta con fuerza y se acerco al auto. Luego de unos minutos volvió a su hogar. Tenía una carta en la mano, Era una carta que provenía de lejos, por lo que vio cherry.
Su padre, que recién despertaba, pudo notar que algo estaba mal. La cara de decepción de su esposa era una que nunca había visto. Era como si algo anduviese mal. Caminó hacia ella tomando la carta.
Ella no dijo ni una palabra.
Cherry estaba algo asustada de la situación, porque nunca había visto a su padres tan asustados, cuando su padre abrió la carta, llevo su mano a su boca, en un acto de sorpresa y miedo a la vez. Cherry tenía miedo ahora, ¿que podía ser tan malo? Miro a su padre e intento hablarle, pero él no despegaba los ojos de eso amarillento papel.
Preguntó otra vez, pero ninguno contestaba.
"MAMA" –grito-, pero ella no respondía a sus llamados. Algo ofendida subió a su habitación. Se asomo por la ventana, y vio como se acercaba una tormenta. Estaba enfriando. Se vistió, y bajo para entrar a los caballos a la estancia.
Luego de varias horas intento poder hablarles a sus padres. Cuando se acerco a su madre, que estaba como de costumbre limpiando, esta se voltio a verla con una cara de extrema tristeza, emitiendo un frio y claro “¿QUE?”
La niña supo que algo estaba mal, porque nunca la trataban de esa manera, sentía qué tenía la culpa de todo. Corrió a ver a su padre que se encontraba en el sillón leyendo un libro de literatura griega. Al preguntarle el le dijo "nena, sé que no entenderás si te explico"
Ella insistió, a los que él, cerro el libro, lo puso en la mesa junto a su pipa. Y volteándose contra ella le dijo "hija, quieren sacarnos el campo, lo que significa que tenemos que venderlo. Nos ofrecen una gran cantidad de dinero, para que podamos construirnos otra, pero, a cambio deberemos abandonar esta. Tu madre y yo no estamos de acuerdo. Por lo visto no aceptaremos la oferta" Cherry lo miro bastante confundida, ella no se quería ir, así que tomo la postura de su padre y le dijo "yo no me iré" -Alzando la cabeza y una sonrisa que valía millones de dólares-.
Su padre rio, y tomo de nuevo el libro, dándole la espalda a su hija.
Esa tormenta parecía no tener fin, ya habían pasado 4 días sin que las nubes se alejasen. A sus padres ya parecía no importarles a situación. Una tarde en la que cherry estaba ayudando a su madre a desenredar una bolita de lana, alguien toca la puerta. Toco mas o menos 3 veces hasta que la madre se levando de la silla, y caminó tranquilamente hacia la puerta.
Era un hombre de traje negro, llevaba un bastón, y un maletín. Lo hiso pasar. Cherry que estaba a un costado del comedor, observo cada movimiento que él hacía, estudiando todos sus gestos y movimientos, apoyó el maletín, y por lo que llego a escuchar este hombre le dijo: "Mire señora, yo no quiero ser pesado ni mucho menos, pero siento que está evitando la realidad. Usted y su familia están obligadas por el gobierno para abandonar esta *mirando asombrado que no era una casucha cualquiera* esta... casa. No sé si me entiende - la mujer asintió- Asique, le dejo estas nuevas copias para que las firme y en 48 horas abandone el hogar- la mujer asintió de nuevo. Firme aquí y aquí. -Mary no movió un dedo- Señora, necesito que firme, - ella no respondió a su llamado- Esta bien, si necesita más tiempo para pensar las dejare exactamente aquí y volveré mañana a primera hora"
El hombre se retiro sin siquiera saludar.
Marry, sin que la situación arruine su estado de ánimo, se sentó en su silla de nuevo, agarro el ovillo, y siguió con el trabajo que estaba haciendo.
Cherry, algo asombrada por lo que acababa de escuchar, miro a su madre fijo y le pregunto, "¿vamos a irnos mami?" -corriéndose el cabello de la cara- Claro que no cariñito, nos quedaremos aquí aunque tengan que sacarnos con amoladoras, tu adre y yo hemos depositad nuestra vida aquí y nadie nos sacara nuestro pasado.
Dicho y hecho a la mañana siguiente estaba allí el hombre. Pero esta vez nadie le abrió la puerta, cherry miraba a sus padres con total extrañamiento, ellos ignoraban el hecho que el hombre estuviese haya afuera, y continuaban con sus rutinarias acciones hogareñas.
Luego de unos minutos el hombre se retiro en su respectivo auto negro. Y comenzó a llover de nuevo. Cherry hiso un dibujo de ella y sus padres junto a la estancia y lo pego en la puerta principal. Cuando lo estaba pegando, ve a su padre viniendo con un monto de maderas en sima. Lo ayudo cargando algunas sin preguntar para que fueran.
Ya adentro la niña empezó a asustarse, su padre estaba tapizando las ventanas, "¿papi, por que tapas la luz?" -riendo le contesto- Para que nadie entre. Cuando termino siguió con las puertas.
"papi, para que cerras las puertas" - riendo nuevamente contesto- Para que nadie pueda salir.
"papi, para que cerras las puertas" - riendo nuevamente contesto- Para que nadie pueda salir.
Cherry asustada corrió hasta arriba, a su habitación, se metió bajo sus sabanas y con sus lápices dibujo un sol, junto al sol una nube y un árbol y abajo un caballo. ¡Caballos! Hace mucho que no los alimentaba. Cherry corrió lo más rápido que pudo al primer piso, y buscando una puerta grito "papi papi los caballos, olvide alimentarlos!" - el padre sonrió- No necesitamos caballos a donde vamos.
"papi, ¿a dónde vamos?" - a un lugar más feliz"
Su madre que estaba tejiendo hace ya media hora prendió la calefacción, y continúo su largo tejido.
La niña mas asustada aun fue a la cocina y se sentó donde solía hacerlo cuando la retaban por algo que hiso, o cuando estaba triste. Un rayo la despertó de sus pensamientos, y como empezaba a hacer calor allí decidió dormir un poco hasta que esta situación pasare.
Cuando vuelve al cuarto, su padre estaba cubriendo las ventanas de su habitación, impidiendo que cualquier mínimo rayo de luz entrase. Ella asustado le grito "¡NO, MIS VENTANAS NO!"
-levantando mas el tono- "TENGO QUE, NENA"
Ella lo corrió bruscamente y de acostó bajo todas las capas de frazadas almohadones y sabanas. Después de un largo rato, al no tener ventanas no sabía qué hora era. Pero recordó que había un reloj en su comedor.
Al bajar su corazón se acelero al ver cosa tan impresionante Una gran masa de lana tejida que abarcaba todo el comedor, inundaba las paredes. Todos los adornos de la pared caían mientras esa cosa crecía y crecía, su madre estaba allí dentro, dentro de la masa azul que crecía y crecía mientras ella seguía tejiendo.
Su padre, ¿dónde estaba?
Estaba en la biblioteca leyendo libro tras libro tras libro tras libro uno y otro, pasaban los libros de literatura griega -poner ejemplos-
Cherry que en su confundida cabeza de 9 años no entendía por qué actuaban así. Decidió hacer lo único que se le vino a la mente.
Entre el Sonido de Ray charles que se escuchaba de fondo, cherry corrió a su habitación y tomo los lápices de colores que le habían reglado, con un sacapuntas viejo los afilo, y tomando un puñado de ellos, se adentro a la masa azul que su madre tejía, que ya la había cubierto. Intento con todas sus fuerzas llegar hacia su madre que estaba en si misma tejiendo, tejiendo y tejiendo. No hacía otra cosa.
Cherry Tomo con fuerzas sus lápices de colores y los enterró en el cuello de su madre. La masa azul dejo de avanzar por las paredes. El cuerpo de la madre, perdía calor cada vez mas rápido.
Cherry se alejo de ella con una expresión de asco y desprecio, y camino hasta la habitación donde se encontraba su padre. Estaba en un rincón, pero esta vez en sus manos tenía un gran diccionario de palabras en portugués, y su traducción, tal seria su locura que ya iba por la letra "J" La joven niña camino lentamente por el costado de la pared y sacando otros tres lápices de su bolsillo, ataco sorpresivamente a su padre. Incrustando esos lápices en sus ojos.
El disco que sonaba paró, los pájaros empezaron a salir.
El ruido fresco del viento chocando con los arbustos, y mientras limpiaba su prolijo vestido color rosa la niña salió por una ventana, corriendo maderas de ellas. Camino por la ruta, todavía tenía un lápiz en el bolsillo, el lápiz color verde manzana.
Por Helena Carrión.
Foto por: Helena Carrión.
domingo, 7 de agosto de 2011
El ave.
Buenas, me presento, yo soy Martin, estudio como contador y, bueno, estudiaba, vivo acá, en micro centro. ¿Mi trabajo? digamos que no es estable.
Pero esto no es a lo que iba, hace ya unos meses me sucedió algo que cambio mi vida, cambio mi rutina, cambio absolutamente todo...Es algo que necesito expresar en letras, no en un charla porque nadie puede creerme. Les confiare esta historia y dejaré que juzguen por ustedes mismos.
Era de temprano, cerca de las 9 de la mañana, estaba caminando solo, y como de costumbre di varias vuelas a la manzana. Ese día en especial era hermoso porque había pasado una tormenta. En una de las esquinas me encuentro una torcaza. Estaba toda hecha una bolita, me acerque de a poco, para que no asustara, la tome con las dos manos y vi que tenía los ojos cerrados, supuse que tal vez tenía algún golpe o esta lastimada. Como estaba allí sola, y no había mucha gente decidí llevármela a mi departamento.
Una vez allá, en el piso 17, o para mi, mi dulce hogar. La puse en una caja, sobre la mesa. Al lado me senté a admirarla. Siempre fui un gran amante de los animales. Ella Tenía los ojos cerrados todavía, pero no hacia frio, era primavera. Otra de las ideas que se me ocurrió fue que tal vez estaba preñada, y preferí no molestarla, y dejarla reposar.
Pasaban las horas, y el ave no abría nos ojos. Estaba empezando a asustarme. Entré en pánico, y busque en internet sobre esta clase de aves.
Pasaban las horas y el ave no daba más señales de vida que estar algo tibia, hice café, y lo puse cerca. Tal vez, no lo sé, tal vez se calentaba un poco más.
En esos momentos no pensaba, pero era tarde, y tenía que estudiar. Dentro de unos días rendía, y esa iba a ser mi última materia para poder recibirme de contador.
Pasaban las horas, ya era de madrugada, cuando me quise dar cuenta había estado toda la noche estudiando y leyendo, de vez en cuando le daba una mirada al ave a ver si daba señales de vida. Pero no, ninguna, solo estaba algo tibia. Estaba saliendo el sol, decidí alejarme de los papeles un minuto para tratar a la torcaza. La mire, atentamente, la estudie, mi hermano mayor estudia medicina, y algo sé, aunque sea un animal, no tenía heridas exteriores. Tenía algo de sangre en el rostro, cuando la mire con más detalle ,me di cuenta que era un ave mayor, tenia plumas de un palomo. Aunque creo que no son de la misma especie. estaba ahí sobre la mesa, con mi cabeza pegada a la madera observándola, solo a ella.
De pronto, movió algo un ala, y ese movimiento se asocio con mover un poco el cuello, suavemente abrió los ojos. Miró para los costados como estudiando donde estaba, pero no estaba sorprendida, solo algo confundida. Me miró, se quedo mirándome, como si me conociera. Estiro un poco el ala, pero no mucho, como si tuviese algo escondido que no quería mostrarme. Mi rostro se había transformado, la miraba con muchas más intenciones de saber de ella.
Me miró de nuevo, y me dijo "Ustedes los humanos, disfruten lo que son"… Mi cara de confusión empeoraba más y más.
Corrí hacia mi netbook, google. ¿Por que las palomas me dirían eso?. Estaba confundido, atontado. Mucha gente dice que los seres humanos son la peor cosa en la faz de la tierra. Entonces, ¿por que un animal me diría eso?
Extraordinariamente no estaba asustado por el hecho de que una torcaza hablase, ni que me hubiese hablado a mí. Pero si me sorprendió que dijese algo así...Internet no logro decirme nada que me sirviese, raramente no lo hace.
Preparé café, y me senté de nuevo a su lado, tal vez omitía alguna otra cosa. Esperé impaciente a su lado. Había salido el sol, pero ella no decía nada.
Miré la hora, no había dormido, tenia clases ese día, así que deje mi café, me bañe, me vestí, y dejando al ave en reposo. Salí a la facultad. En todo el camino de ida. No puede dejar de pensar en ella. Subí al 28, No podía entender, ¿por que lo dijo?, ¿con que afín?, ¿por que? ¿para que...?no podía entenderlo.
Un hippie o linyera me paso por al lado, interrumpiéndome los pensamientos, llevaba ropa sucia, al pasar lastimo un poco mi traje. Lo mire con odio y él me dijo "paz está todo bien". Trate de ignorarlo, pero la repugnancia que me dan es más fuerte que yo. llegue algo tarde a mi clase, intente concentrarme, y lo logre. todos estaban algo perturbados, cuando salí, había más gente aún. Una de esas personas era mi viejo, había ido a buscarme para tomar algo, y acordamos dejarlo para mañana, Todo el viaje de vuelta no puede sacarme la voz del ave de la cabeza, intente pero no pude. Cuando llegue estaba todo igual, nada diferente, todo en su exacto lugar, como debe ser. Deje mi maletín y mi saco, Y me senté al lado del ave, que no se había ni movido, Allí me quede dormido, no había descansado desde el día anterior.
Me desperté resaltado recodando que debía estudiar, tome los hojas, mis carpetas y empecé a leer, entre tantas teorías, me vino a la mente la idea que yo a ella no le había dirigido la palabra en ningún momento. Tal vez por eso no me hablaba.
"hola, ¿estás bien?" fue lo único que en ese momento se me ocurrió, la mire, y ella sin ninguna expresión en su cara respondió "Si, gracias" No tenia palabras, no había nada que pudiese decir, así que proseguí esa conversación preguntándole que le había pasado, a lo que ella dijo :-“ Me han Pasado muchas cosas” , La mire, y como un niño me senté a escucharla.
“ Seguí, quiero saber.“
Fue ahí cuando ella comenzó su historia de vida.
"Yo, yo vivía lejos de acá, en un bosque pequeño perdido, vivía con mi familias, mis hermanos. Éramos pichones, cuando mi primer hermano se fue el nido, nadie nunca lo quiso aceptar. Yo aprendí a volar desde muy joven, así que siempre andaba ,volando y buscando corientes de aire.
Pero era ya primavera cuando una corriente atrajo a los halcones... Empezaron a perseguirnos a mi y a mi hermano. El era menor que yo. Trate con todo alejarlo de el halcón y llevarlo al nido. Él lo logro pero yo seguí luchando para que el no me agarrase. Me perdí en una inmensidad de pinos, y cuando trataba de esquivarlos, choque contra uno de ellos cayendo. Bajo ese árbol quede, indefensa, algo lastimada, Ya no había nada que pudiese hacer, me di por vencida, y cuando esperaba mi lenta muerte , con su pico carroñero me logro dar vuelta. Ayudándome a pararme. Era raro, ¿por que lo había hecho? ¿por que me ayudaba? lo mire a los ojos. No tenía malas intenciones. No quería matarme, al lado de ese árbol me acurruque, estaba algo frio allá abajo, logre dormirme. Cuando me desperté una de sus alas estaba sobre mi lastimado lomo, allí se había quedado toda la noche. Fui hacia un charco. Lave mis jóvenes alas. Y me mire en el reflejo, estaba algo lastimada, pero nada grave. Fui hacia el halcón, lo mire, seguía descansando después de la tormenta, me quede admirándolo, ¿por que no me había matado? Yo era joven y fácil de matar, ¿por que no lo había hecho?
Pasaron días, Pasamos días, y noches tratando de curarme. El estaba algo lastimado pero no tanto. La confusión me daba vueltas en la cabeza ,¿por que, el,¿ por que un halcón? por que una joven torcaza, todo es por algo, lo sabia… Un día. me di cuenta que las cosas nos estaban saliendo mal. Fue el día que él se fue.
No volvió.
Pero yo no estaba mal. Separados estábamos fuera de peligro. Tome unas ramas. y aprendí a hacer un nido. Nunca lo había hecho pero si el volvía peor, tendría un lugar donde refugiarse.
En uno de esos atardeceres, en el dulce y cálido cielo rosado, lo veo volver, lo vi, ese halcón estaba volviendo. Estaba feliz, lo recuerdo.
Bajó sin siquiera mirarme, estaba peor aún, pero no era lo que demostraba, el estaba feliz,
¿por que estábamos felices?, si estábamos lastimados.
Paso el tiempo, en un momento, me di cuenta que mi familia iba a preocuparse... fui hacia la copa del árbol, sí recordaba la vuelta a casa.
Volví sin despedirme, alejándome de él , alejándome de ese bosque donde se veían esos hermosos atardeceres.
Vi a mis hermanos, a mi familia, pero estaban mal. Uno de mis hermanos no estaba. empecé a preocuparme, ¿por que no estaba? Lo entendí, unos de los halcones lo había agarrado, estaba muy herido todavía, bajo las ramas. Al lado del tronco. Baje, pero mi padre me obligo a quedarme en el nido, no quería que yo viese lo mal que estaba mi hermano, Yo había crecido, seguía siendo un joven, pero no volé mas, había muchos halcones, era peligroso. No podía volar.
Pero cuando menos se lo esperaban volví. Volví al bosque. Volé feliz. Baje, feliz, le hice saber a el que allí estaba yo, feliz , lo estábamos, empecé a volar en círculos, por felicidad, y volé, y volé, y volé tanto perdiéndome en mis sentimientos. que... ya no sabía dónde estaba el, ní mi familia. El olor de mi nido había desaparecido. Pude ver nubes oscuras en el horizonte... venia una tormenta, y estaba perdida, mi felicidad me había alejado de los todos.
Me refugié en un árbol mientras pasaba la lluvia. Amaneció, el cielo estaba despejado, Escuche truenos, pero no de lluvia.
¿Por que había truenos? No entendía, mire hacia abajo ,mire y vi, vi humanos cortando nuestro bosque. ¿por que cortaban?, ¿Por qué?... No entendía...
Me di cuenta que ese nido esa vida no era la mía y decidí alejarme, e ir hacia el bosque donde me había refugiado posteriormente. Volé otra vez lejos, volé hacia él, volé y lo encontré, mi familia estaría perdida o muerta en algún otro lugar, supuse que no estarían allá. Pasaron los días, unas semanas, Teníamos nido, alto, ya no estábamos abajo, habíamos avanzado.
Pero escuche la vos de mi padre. Se iba a enojar, mi cabeza se llenó de pensamiento en ese momento, no me sentía ya feliz, las cosas no estaban bien, la estabilidad de mi vida caería, y todo a la mierda se iría. Mi madre lloraba, estaba destrozada, nunca creyeron que me iría por mi cuenta. Tome una rama. Mi padre me dijo "no sos igual" con un rostro de miedo, fui hacia el rio me vi, era yo, pero mi tamaño era mayor, mayor por dentro, había crecido, y aprendido muchas cosas sobre mí, sobre todo sobre la vida. No era yo, Era más aún.
Pero ellos me repetían que no era yo, que tenía que volver todo a como estaba antes, que las cosas no iban bien así, tenían que estar en orden, todo en orden. Pero eso significaba volver con ellos, volver a antes, y todos sabíamos que eso era imposible, ya no existía el bosque donde había crecido. No existía esa vida, ya no iba a ser lo mismo. Pero ellos insistían en volver a un pasado inexistente, y no era posible, los veía enojados... Con la rama que había tomado extendí mis alas, mis largas alas, que no eran de torcaza, ahora eran de halcón. las extendí lo mas que puede, me eleve en el aire, golpeando la rama contra los arboles hasta que ellos se fueron. Espantados por esta transformación que yo había tenido.
Acurrucada a su lado me quede, Estaba Curada de todas mis heridas, lo entendía todo.
Si de verdad queres algo, solo tenes que luchar por ello.
Lo mire, tampoco había heridas en el. Juntos volamos, sin perdernos, a otro bosque. dejando atrás ese, y volviendo a empezar. Todo otra vez, una hoja en blanco.
Humanos, mucho de ustedes marcan el final de nuestras etapas, aprovechen eso.
Ahora estoy acá, porque una tormenta nos alejo, pero sé que él está bien, No vamos a olvidarnos así de la nada. Cuando esté en condiciones lo buscare, y seguiré mi vida."
Cuando termino de contarme esa historia, me di cuenta de muchas cosas. Pero lo único que hice fue tomar al ave abrir mi ventana. Con mis dos brazos extendidos y sosteniéndola muy alto. Le dije “¡VOLA! ¡sos libre!” Sonriéndole-Ella me sonrió y extendió sus alas, Era verdad, tenia alas de halcón. hermosas y enormes alas. No puede contener el llanto, tenía razón en tantas cosas, me sentí como un idiota buscando ser igual a otros.
¿Que fue de mi después de todo esto? Deje mis estudios, hoy en día me gano la vida tocando mi guitarra en la calle florida, un talento que no sabía que tenía, y saben que… miles de palomas y torcazas se me acercan cuando toco. Espero algunas ves que ella vuelva.
A contarme que fue de su vida. Mientras tanto. Seguiré este sueño, Dejare todo mi pasado, y los sueños de otros para poder enfocarme en lo que me hace feliz.
por Helena Carrión.
Otro de esos halcones.
Pero esto no es a lo que iba, hace ya unos meses me sucedió algo que cambio mi vida, cambio mi rutina, cambio absolutamente todo...Es algo que necesito expresar en letras, no en un charla porque nadie puede creerme. Les confiare esta historia y dejaré que juzguen por ustedes mismos.
Era de temprano, cerca de las 9 de la mañana, estaba caminando solo, y como de costumbre di varias vuelas a la manzana. Ese día en especial era hermoso porque había pasado una tormenta. En una de las esquinas me encuentro una torcaza. Estaba toda hecha una bolita, me acerque de a poco, para que no asustara, la tome con las dos manos y vi que tenía los ojos cerrados, supuse que tal vez tenía algún golpe o esta lastimada. Como estaba allí sola, y no había mucha gente decidí llevármela a mi departamento.
Una vez allá, en el piso 17, o para mi, mi dulce hogar. La puse en una caja, sobre la mesa. Al lado me senté a admirarla. Siempre fui un gran amante de los animales. Ella Tenía los ojos cerrados todavía, pero no hacia frio, era primavera. Otra de las ideas que se me ocurrió fue que tal vez estaba preñada, y preferí no molestarla, y dejarla reposar.
Pasaban las horas, y el ave no abría nos ojos. Estaba empezando a asustarme. Entré en pánico, y busque en internet sobre esta clase de aves.
Pasaban las horas y el ave no daba más señales de vida que estar algo tibia, hice café, y lo puse cerca. Tal vez, no lo sé, tal vez se calentaba un poco más.
En esos momentos no pensaba, pero era tarde, y tenía que estudiar. Dentro de unos días rendía, y esa iba a ser mi última materia para poder recibirme de contador.
Pasaban las horas, ya era de madrugada, cuando me quise dar cuenta había estado toda la noche estudiando y leyendo, de vez en cuando le daba una mirada al ave a ver si daba señales de vida. Pero no, ninguna, solo estaba algo tibia. Estaba saliendo el sol, decidí alejarme de los papeles un minuto para tratar a la torcaza. La mire, atentamente, la estudie, mi hermano mayor estudia medicina, y algo sé, aunque sea un animal, no tenía heridas exteriores. Tenía algo de sangre en el rostro, cuando la mire con más detalle ,me di cuenta que era un ave mayor, tenia plumas de un palomo. Aunque creo que no son de la misma especie. estaba ahí sobre la mesa, con mi cabeza pegada a la madera observándola, solo a ella.
De pronto, movió algo un ala, y ese movimiento se asocio con mover un poco el cuello, suavemente abrió los ojos. Miró para los costados como estudiando donde estaba, pero no estaba sorprendida, solo algo confundida. Me miró, se quedo mirándome, como si me conociera. Estiro un poco el ala, pero no mucho, como si tuviese algo escondido que no quería mostrarme. Mi rostro se había transformado, la miraba con muchas más intenciones de saber de ella.
Me miró de nuevo, y me dijo "Ustedes los humanos, disfruten lo que son"… Mi cara de confusión empeoraba más y más.
Corrí hacia mi netbook, google. ¿Por que las palomas me dirían eso?. Estaba confundido, atontado. Mucha gente dice que los seres humanos son la peor cosa en la faz de la tierra. Entonces, ¿por que un animal me diría eso?
Extraordinariamente no estaba asustado por el hecho de que una torcaza hablase, ni que me hubiese hablado a mí. Pero si me sorprendió que dijese algo así...Internet no logro decirme nada que me sirviese, raramente no lo hace.
Preparé café, y me senté de nuevo a su lado, tal vez omitía alguna otra cosa. Esperé impaciente a su lado. Había salido el sol, pero ella no decía nada.
Miré la hora, no había dormido, tenia clases ese día, así que deje mi café, me bañe, me vestí, y dejando al ave en reposo. Salí a la facultad. En todo el camino de ida. No puede dejar de pensar en ella. Subí al 28, No podía entender, ¿por que lo dijo?, ¿con que afín?, ¿por que? ¿para que...?no podía entenderlo.
Un hippie o linyera me paso por al lado, interrumpiéndome los pensamientos, llevaba ropa sucia, al pasar lastimo un poco mi traje. Lo mire con odio y él me dijo "paz está todo bien". Trate de ignorarlo, pero la repugnancia que me dan es más fuerte que yo. llegue algo tarde a mi clase, intente concentrarme, y lo logre. todos estaban algo perturbados, cuando salí, había más gente aún. Una de esas personas era mi viejo, había ido a buscarme para tomar algo, y acordamos dejarlo para mañana, Todo el viaje de vuelta no puede sacarme la voz del ave de la cabeza, intente pero no pude. Cuando llegue estaba todo igual, nada diferente, todo en su exacto lugar, como debe ser. Deje mi maletín y mi saco, Y me senté al lado del ave, que no se había ni movido, Allí me quede dormido, no había descansado desde el día anterior.
Me desperté resaltado recodando que debía estudiar, tome los hojas, mis carpetas y empecé a leer, entre tantas teorías, me vino a la mente la idea que yo a ella no le había dirigido la palabra en ningún momento. Tal vez por eso no me hablaba.
"hola, ¿estás bien?" fue lo único que en ese momento se me ocurrió, la mire, y ella sin ninguna expresión en su cara respondió "Si, gracias" No tenia palabras, no había nada que pudiese decir, así que proseguí esa conversación preguntándole que le había pasado, a lo que ella dijo :-“ Me han Pasado muchas cosas” , La mire, y como un niño me senté a escucharla.
“ Seguí, quiero saber.“
Fue ahí cuando ella comenzó su historia de vida.
"Yo, yo vivía lejos de acá, en un bosque pequeño perdido, vivía con mi familias, mis hermanos. Éramos pichones, cuando mi primer hermano se fue el nido, nadie nunca lo quiso aceptar. Yo aprendí a volar desde muy joven, así que siempre andaba ,volando y buscando corientes de aire.
Pero era ya primavera cuando una corriente atrajo a los halcones... Empezaron a perseguirnos a mi y a mi hermano. El era menor que yo. Trate con todo alejarlo de el halcón y llevarlo al nido. Él lo logro pero yo seguí luchando para que el no me agarrase. Me perdí en una inmensidad de pinos, y cuando trataba de esquivarlos, choque contra uno de ellos cayendo. Bajo ese árbol quede, indefensa, algo lastimada, Ya no había nada que pudiese hacer, me di por vencida, y cuando esperaba mi lenta muerte , con su pico carroñero me logro dar vuelta. Ayudándome a pararme. Era raro, ¿por que lo había hecho? ¿por que me ayudaba? lo mire a los ojos. No tenía malas intenciones. No quería matarme, al lado de ese árbol me acurruque, estaba algo frio allá abajo, logre dormirme. Cuando me desperté una de sus alas estaba sobre mi lastimado lomo, allí se había quedado toda la noche. Fui hacia un charco. Lave mis jóvenes alas. Y me mire en el reflejo, estaba algo lastimada, pero nada grave. Fui hacia el halcón, lo mire, seguía descansando después de la tormenta, me quede admirándolo, ¿por que no me había matado? Yo era joven y fácil de matar, ¿por que no lo había hecho?
Pasaron días, Pasamos días, y noches tratando de curarme. El estaba algo lastimado pero no tanto. La confusión me daba vueltas en la cabeza ,¿por que, el,¿ por que un halcón? por que una joven torcaza, todo es por algo, lo sabia… Un día. me di cuenta que las cosas nos estaban saliendo mal. Fue el día que él se fue.
No volvió.
Pero yo no estaba mal. Separados estábamos fuera de peligro. Tome unas ramas. y aprendí a hacer un nido. Nunca lo había hecho pero si el volvía peor, tendría un lugar donde refugiarse.
En uno de esos atardeceres, en el dulce y cálido cielo rosado, lo veo volver, lo vi, ese halcón estaba volviendo. Estaba feliz, lo recuerdo.
Bajó sin siquiera mirarme, estaba peor aún, pero no era lo que demostraba, el estaba feliz,
¿por que estábamos felices?, si estábamos lastimados.
Paso el tiempo, en un momento, me di cuenta que mi familia iba a preocuparse... fui hacia la copa del árbol, sí recordaba la vuelta a casa.
Volví sin despedirme, alejándome de él , alejándome de ese bosque donde se veían esos hermosos atardeceres.
Vi a mis hermanos, a mi familia, pero estaban mal. Uno de mis hermanos no estaba. empecé a preocuparme, ¿por que no estaba? Lo entendí, unos de los halcones lo había agarrado, estaba muy herido todavía, bajo las ramas. Al lado del tronco. Baje, pero mi padre me obligo a quedarme en el nido, no quería que yo viese lo mal que estaba mi hermano, Yo había crecido, seguía siendo un joven, pero no volé mas, había muchos halcones, era peligroso. No podía volar.
Pero cuando menos se lo esperaban volví. Volví al bosque. Volé feliz. Baje, feliz, le hice saber a el que allí estaba yo, feliz , lo estábamos, empecé a volar en círculos, por felicidad, y volé, y volé, y volé tanto perdiéndome en mis sentimientos. que... ya no sabía dónde estaba el, ní mi familia. El olor de mi nido había desaparecido. Pude ver nubes oscuras en el horizonte... venia una tormenta, y estaba perdida, mi felicidad me había alejado de los todos.
Me refugié en un árbol mientras pasaba la lluvia. Amaneció, el cielo estaba despejado, Escuche truenos, pero no de lluvia.
¿Por que había truenos? No entendía, mire hacia abajo ,mire y vi, vi humanos cortando nuestro bosque. ¿por que cortaban?, ¿Por qué?... No entendía...
Me di cuenta que ese nido esa vida no era la mía y decidí alejarme, e ir hacia el bosque donde me había refugiado posteriormente. Volé otra vez lejos, volé hacia él, volé y lo encontré, mi familia estaría perdida o muerta en algún otro lugar, supuse que no estarían allá. Pasaron los días, unas semanas, Teníamos nido, alto, ya no estábamos abajo, habíamos avanzado.
Pero escuche la vos de mi padre. Se iba a enojar, mi cabeza se llenó de pensamiento en ese momento, no me sentía ya feliz, las cosas no estaban bien, la estabilidad de mi vida caería, y todo a la mierda se iría. Mi madre lloraba, estaba destrozada, nunca creyeron que me iría por mi cuenta. Tome una rama. Mi padre me dijo "no sos igual" con un rostro de miedo, fui hacia el rio me vi, era yo, pero mi tamaño era mayor, mayor por dentro, había crecido, y aprendido muchas cosas sobre mí, sobre todo sobre la vida. No era yo, Era más aún.
Pero ellos me repetían que no era yo, que tenía que volver todo a como estaba antes, que las cosas no iban bien así, tenían que estar en orden, todo en orden. Pero eso significaba volver con ellos, volver a antes, y todos sabíamos que eso era imposible, ya no existía el bosque donde había crecido. No existía esa vida, ya no iba a ser lo mismo. Pero ellos insistían en volver a un pasado inexistente, y no era posible, los veía enojados... Con la rama que había tomado extendí mis alas, mis largas alas, que no eran de torcaza, ahora eran de halcón. las extendí lo mas que puede, me eleve en el aire, golpeando la rama contra los arboles hasta que ellos se fueron. Espantados por esta transformación que yo había tenido.
Acurrucada a su lado me quede, Estaba Curada de todas mis heridas, lo entendía todo.
Si de verdad queres algo, solo tenes que luchar por ello.
Lo mire, tampoco había heridas en el. Juntos volamos, sin perdernos, a otro bosque. dejando atrás ese, y volviendo a empezar. Todo otra vez, una hoja en blanco.
Humanos, mucho de ustedes marcan el final de nuestras etapas, aprovechen eso.
Ahora estoy acá, porque una tormenta nos alejo, pero sé que él está bien, No vamos a olvidarnos así de la nada. Cuando esté en condiciones lo buscare, y seguiré mi vida."
Cuando termino de contarme esa historia, me di cuenta de muchas cosas. Pero lo único que hice fue tomar al ave abrir mi ventana. Con mis dos brazos extendidos y sosteniéndola muy alto. Le dije “¡VOLA! ¡sos libre!” Sonriéndole-Ella me sonrió y extendió sus alas, Era verdad, tenia alas de halcón. hermosas y enormes alas. No puede contener el llanto, tenía razón en tantas cosas, me sentí como un idiota buscando ser igual a otros.
¿Que fue de mi después de todo esto? Deje mis estudios, hoy en día me gano la vida tocando mi guitarra en la calle florida, un talento que no sabía que tenía, y saben que… miles de palomas y torcazas se me acercan cuando toco. Espero algunas ves que ella vuelva.
A contarme que fue de su vida. Mientras tanto. Seguiré este sueño, Dejare todo mi pasado, y los sueños de otros para poder enfocarme en lo que me hace feliz.
por Helena Carrión.
Otro de esos halcones.
viernes, 5 de agosto de 2011
Dos Lobos.
En el espeso bosque el habitaba, su robusto pelaje lo protegía del viento y el frio.
Nunca fue muy sensible que digamos, siempre andaba divagando solo.
Era un lobo que se había alejado de su manada. y ahora merodeaba por el norte de América buscando siervos o algún ser vivo para alimentarse.
Estaba muy perdido ahora, el frio había congelado su cuerpo. Y él estaba solo muy solo.
Sus sentidos vagamente funcionaban y sin resultados buscaba.
Una noche encontró una cueva, no lo aislaba del frio, pero si del viento.
Se quedo allí toda la noche, hasta que la tormenta parase.
Al amanecer emprendió camino nuevamente, pero en uno de los cerros por donde caminaba, con algo tropezó. Y no pudo levantarse. Le faltaban energías, nada lo animaba.
Los buitres que en lo alto lo vigilaban, esperaban que su cuerpo dejase de tener vida para poder, entre todos, devorar su fresca carne.
La luz de la mañana, tan brillante, caía sobre el sin dejar ningún rastro de vida.
El sonido de las garras de una loba a lo lejos se oían, no era muy tarde, quedaba algo de calor en el moribundo cuerpo.
En los pálidos, opacos ojos del lobo se vio el reflejo de una loba, más joven que él.
Su cabellera brillaba con la luz del sol, y el temprano viento parecía acariciarla.
Su pelaje era color caramelo, y sus patas negro azabache.
Una bondadosa sonrisa destacaba su delicado rostro, en donde dos perlas color café eran sus ojos.
Ella se le acerco. Una de sus patas poso sobre el pecho de aquel animal agonizante-
Se acostó en su pecho dándole calor.
Luego de varias horas el animal por fin tubo las fuerzas para levantarse, pero ella no estaba ahí.
Espero un rato hasta que la escucho venir, arrastraba algo.
Sobre aquel cerro cubierto por brillante pasto verde estaban los dos lobos y una pequeño siervo recién.
El atardecer ambos disfrutaron a la luz de un atardecer de oro.
El lobo vio la luz del atardecer como la primera, y no la ultima como creía.
Por Helena Carrión
martes, 2 de agosto de 2011
Tren nocturno.
Tren nocturno.
Estaba ahí sentado, bajo las luces de la estación de trenes, una luz tenue, que por
momentos se cortaba y volvía a prender.
Mi café se enfriaba mientras admiraba las vías llenas de basura, la gente las usaba
como su gran tacho personal, y arrojaban toda clase de envoltorios, botellas,
cigarros, papeles.
Escuche los pasos acelerados de unos mocasines nuevos, detenidamente gire la cabeza y pude reconocer entre las sombras el rostro desfigurado gordo y sudado de mi jefe.
Me levante de el asiento preocupado, ese hombre no era de correr de esa manera, pasaron unos segundos hasta que recuperó el aliento y entre silbidos me dijo que el conductor del tren nocturno no vendría y que yo tomaría su lugar por una noche.
Tomó asiento mientras se estrujaba el pecho con la mano.
-Está bien, lo sustituiré pero solo por esta noche.- Le dije mientras apoyaba mi vaso de café a su lado.
Emprendí camino hacia el tren nocturno .Este era algo más antiguo, llevaba candelabros dentro, y ventanas que se abrían con facilidad, era un tren en muy mal estado, pero la empresa no lo cambiaria...
Subí somnolientamente al primer vagón, y camine hasta la silla del conductor, era de madera y crujía en cada movimiento. Era un tren que daba miedo, perfecto para una película de terror, pero en ese entonces solo me preocupaba llegar a la otra terminal, y volver a mi casa.
La campana sonó y algunas personas subieron, no eran muchas, algunos eran trabajadores que volvían a sus casas, otros simples viajeros que tenían la esperanza de encontrar alguna aventura por la vida.
Empecé a conducir el primer kilómetro bastante despierto, iba escuchando una FM que pasaba buena música, hasta alguna las reconocía porque mi hijo las pasaba una y otra vez cuando estaba en casa, dios, tenía tantas ganas de volver a casa...
Cuando pasó de canción, sonó una que me hiso recordar a mi familia, y en eso se me cruzo por la cabeza que mi familia no sabía que yo tomaría el turno nocturno...se preocuparía por mi... hasta creerían que... que... había muerto o algo…
Pensé en mi esposa, en su brillante bondad y belleza, la vi llorando, por mi...sufriendo...
¿Qué haría? no tenía ningún método para llamarla.... no podía parar el tren, no podía... hacer nada.
De pronto me di cuenta que no había nada que pudiese hacer para cambiar las cosas. Ella se iba a preocupar de todos modos.
El paisaje se volvía más oscuro, la temperatura bajaba, podía ver como la luz de la luna alumbraba la niebla, que inocente, pero peligrosa, se acercaba a las vías del tren.
Era muy tarde, se acercaban las dos de la mañana cuando de repente mi cabeza calló un segundo en plena paz mental.
Pero desperté asustado de que hubiesen pasado horas… no era bueno que maneje con sueño.
En realidad ni siquiera sé por qué acepte ese turno, tranquilamente le podía haber dicho que no… ahora le estaba arriesgando la vida a todas esa personas, y a mí.
Pasaban las estaciones, pasaba el tiempo, cada vez me adentraba mas en el campo, mismos arboles veía pasar, misma niebla… y la luna mirándome, vigilándome, silenciosamente desde arriba.
Después de un tiempo empecé a ver algunas luces en el horizonte, justo en la vía... supuse que esa seria ya la otra estación…pero las luces se hacían cada vez más claras.
Recuerdo que eran un par de luces al principio.
Dos luces firmes de color amarillo.
Dos luces que después se convirtieron en cuatro luces amarillas.
Cuatro luces amarillas a las que me acercaba… empecé a dudar si eran de verdad las luces de la estación… parecían las luces de un tren parado…
Como estaba aún lejos fui deteniendo el tren… lentamente baje la velocidad. Mientras mas me acercaba, más me daba cuenta que no era un tren…
¿Pero que era entonces?
Mire a mis pasajeros, en el primer vagón eran dos… así que decidí dar una vuelta por los 7 vagones y darme una idea cuanta gente tenía abordo.
La gente al verme sospechaba que algo andaba mal… se empezaban a asustar por que el tren estaba varado, y me preguntaban por qué, pero yo no les respondía. Eran alrededor de diez u once personas.
Intente calmarlas y juntarlos a todos en el vagón principal, donde podría explicarles la situación. Cuando por fin los pude sentar a todos, sin que nadie gritase o llorase, anuncié que bajaría del tren a examinar las vías.
La gente se veía aterrorizada, pero yo no lo estaba, sabía que no era algo muy normal pero no tendría respuestas hasta que yo mismo fuera y las encontrase.
Así fue como me aventuré, baje del tren hacia como máximo dos grados, era un frio invernal…pero era primavera… Camine tranquilo con mi linterna apuntando hacia el piso. Un suelo cubierto de pasto, como si no hubiesen pasado trenes hace años, pero eso era imposible…porque a lo lejos veía una ciudad y esta parecía su única entrada por las vías.
Camine un largo rato hasta llegar al lugar donde provenían las luces, era un colectivo…en el medio de nuestras vías…la situación empezaba a asustarme un poco, porque estaba completamente vacío, pero las luces estaban encendidas.
Le di un par de vueltas aterrorizado, y pude notar que la llave estaba adentro llena de telarañas…
Confundido me aleje pero cuando me di vuelta camino para mi tren, sentí claramente como algo caminaba detrás mío, no era un persona, era algo mas, podía notarlo.
Con coraje lo ignore y corrí hacia el tren, corrí lo más rápido que pude y cuando llegue, la gente ansiaba saber qué era eso, y porque corría.
Sin darles muchas respuestas me lleve a los hombres para que me ayuden a manejar el colectivo varado, y llevarlo al costado, para que nuestro tren pudiese pasar.
Aventurándome otra vez me encamine esta vez con otras dos personas. Sin decir nada en todo el camino les mostré el colectivo, aterrorizados igual que yo aceptaron ayudar.
Tenía demasiado miedo de entrar a ese colectivo en ese momento, sentía pánico. Pero era lo que tenía que hacer. Levante mi cabeza, respire hondo y entré.
Allí el clima era mucho más diferente que afuera, me costaba entender porque ahí hacía calor, y afuera frio invernal. Llame rápido a mis dos pasajeros que bajo una luna, estudiaban el transporte fantasmal, ellos tampoco lo creían, era una cosa tan inexplicable, tan… tan anormal…
Mientras me fascinaba por eso, el tiempo corría, y el temor de mi familia por mi vida contaba cada segundo.
La llave estaba puesta… solo un mínimo movimiento encendió el colectivo. Y con él sus luces.
Era un colectivo muy, muy viejo, tenia detalles en oro y madera, sus pisos crujían y las luces permanecían prendidas y brillaban como mil soles.
Me sentí más cómodo cuando las luces prendieron, que cuando todo estaba apagado.
Fui calentando en motor para poder moverlo de ahí.
Me sentía tan bien dentro de ese colectivo, una sensación inexplicable… cada asiento se veía tan confortable, y sus decorados daban ganas de quedarse a vivir ahí.
Tome mi tiempo para moverlo, lenta pero eficientemente lo moví con la ayuda de los dos hombres hacia un costado de la vía.
Antes de apagarlo decidí llevarme uno de los accesorios que tenía el colectivo en una de sus esquinas, era un ángel de oro que colgaba de un espejo, justo al lado de otro más pequeño. Cuando lo vi, pensé cuánto dinero podría costar y lo bueno que seria para la familia si yo llegaba a venderlo.
Lo guarde sin que ninguno de los dos hombres que estaba conmigo me viese, y caminamos nuevamente hasta el tren.
Cuando le explicamos a la gente lo sucedido algunos rieron, otros se atormentaron, pero al fin, estaba todo resuelto.
Cuando me senté de nuevo en la silla del conductor, vi algo que de verdad me dejo sin aliento.
Estaba allí, sobre las vías, nuevamente, el colectivo.
Estaba con las luces prendidas, pero más cerca…
Mi corazón se acelero cuando vi que sus luces se prendían y que las ruedas empezaban a moverse.
Corrí hacia el vagón y recuerdo haberles gritado fuerte que corran hasta la estación más cercana, lejos de ella…
Los evacue a todos, y corrí lo más rápido que pude, lejos de eso. Lejos de todo.
En un momento me di vuelta, y vi como las sombras empezaban a moverse junto al colectivo, que ahora estaba yendo a una velocidad realmente asombrosa.
Y nosotros corríamos, la gente se quedaba atrás, la gente mayor tropezaba, los jóvenes se detenían y comenzaban otra vez. Era una sensación de ahogo la que no me dejaba correr.
Pero de pronto, la gente empezó a ir más rápido, y cada vez más rápido, mientras yo quedaba atrás, cada vez más cerca del colectivo. Estaba casi pisándome los talones, veía sus luces en el suelo, cuando paré, el paró.
Con los ojos cerrados me di vuelta y ahí estaban las brillantes luces que daban calor, sus bellos asientos y ese mágico aroma a perfume.
No entendía que pasaba… no podía moverme, no podía… no podía moverme, solo pensar, era un palo en el pasto, un simple arbusto mas, que solo se movía con el silbar del viento.
Tenía su luz enfrentándome, sus cálidas luces, que empezaban a quemar.
Esa belleza, esa calidez estaba lastimándome.
La noche se volvía color neón, las nubes se movían velozmente sobre mi cabeza. Las cosas se desintegraban y volvían a restaurarse, lo único que quedaba era el colectivo y yo. Parados uno frente al otro.
Mi cabeza daba vueltas, a punto de salir de mi cráneo, no había manera de moverme, hasta que escuche una voz, que relajo todos mis músculos.
“Devolverás lo que es mío, o lo devolverá el otro”
Sin entender, negué tener algo suyo.
“Estas seguro?”
Lo estaba, así que asentí.
“Si así lo dices, te dejare ir”
Frente a él, la realidad volvía a ser lo que antes era, y la noche volvía a ser noche.
Corrí pensando en mi familia, y en lo asustada que debía estar.
Salte malezas, atravesé matorrales, y llegue vivo a la estación.
Estaba vacía, toda la gente, mis pasajeros, se habían ido seguramente, asustados, como yo lo estaba.
Espere, y espere, y espere tanto que casi amanecía.
Vi un tren a lo lejos que venía desde donde había dejado el mío.
Pensé que después de esto ya no tendría trabajo. Pero me importaba mas volver a casa.
El tren se detuvo, abrió sus compuertas, y me subí.
No tardo en llegar a la terminal, una vez ahí tome mis cosas y partí con mi auto hasta casa.
Estaba muy cansado, recuerdo, solo quería llegar y acostarme en mi cama al lado de mi esposa, pensaba.
Cuando doblo para estacionar mi auto, veo que frente mi casa había un auto policía.
Uno solo, eso me extrañaba…
Baje del auto, y me acerque al patrullero.
En el había un policía hablando por el comunicador, interrumpiendo le pregunte que pasaba.
El contestó textual:
“Hubo un incidente en esta casa, estamos llamando a una ambulancia”
Sentí como la perdía, a ella, como se desvanecía en lo negro… cuando entre a la casa solo había rastros de sangre no puedo evitar pensar que era ella la que estaba mal, pero no encontraba su cuerpo, solo policías merodeando el lugar, hasta que encontré a uno que me llevo hasta el jardín.
Allí estaba, su cuerpo en un inmenso mar de sangre… y me pregunte donde estaría mi hijo, ellos me dijeron que estaba en el hospital…
Una noche que no había sido mi noche.
Subí a mi auto, con destino al hospital.
Pero cuando cruce las vías, me embistió el tren.
De mi cuerpo sin vida, al costado de mi bolsillo cayo el ángel que había robado del colectivo, el alma de mi esposa descansaba en el.
Éramos dos muertos en la vía ahora.
Por Helena Carrión.
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