Se que estas ahí, te oigo llorar, oigo como ríes te veo cantar.
Todas las noches iba a hablarle a la luna, todas las noches te veía escondiéndote de mí, no te escondas, muéstrate, te voy a enseñar a ver todas esas cosas que escondiéndote no ves.
Una vez fui, a llorar bajo la luz de una luna llena, que bañaba cada hoja, y hacia brillar las lagrimas, fue cuando te vi, más bien te mostraste.
Si no volví, no fue por miedo, fue por cobardía, fue porque a diferencia de ti sigo siendo un maldito humano, que tiene muchas cosas que probablemente no tengas.
Y ahora cuando escucho esa melodía, cuando veo como la luz de la luna se va apoderando de la noche y una cálida brisa empieza a mover mi pelo, me doy cuenta de que estas cerca.
Cuando te doy la espalda estas ahí, viéndome como avanzo rápido para no aceptar la pura verdad.
Te encanta escuchar desde lejos como se va acelerando acelerando mi corazón, y sabes muy bien que cuando me de vuelta se va a detener, ya que mi subconciente ve solo lo que quiere, y por más que te quedes ahí, no te puedo aceptar.
Por eso te pido que regreses una vez más, por más que tenga que pasar por mis miedos, como toda persona los tengo que superar.
Por Helena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario