domingo, 23 de octubre de 2011

De invierno a primavera.


En un invierno estaba, en medio de mil árboles, eran todos tan altos, tan inalcanzables, la nieve que caía de ellos parecía poder matar hasta el ogro más fuerte y temía sentarme debajo.
todos estaban muertos para mi, era como una inmensa soledad, estaba completamente vacío, no podía recordar cómo había llegado ahí, pero estaba y lo único que quería hacer era salir, o encontrar algo que me cubriese de eso, pero no encontraba nada, falsas alarmas, pocas señales que terminaban en nada.
Cuando creía que todo había terminado, volvía a ocurrir de nuevo, me encontraba en ese frio lugar, y yo pienso, y creo que me había acostumbrado tanto estar ahí que hasta me gustaba.
Estuve ahí mucho tiempo, esperando a que algo viniese, a que algo sucediera.
Hasta que me di cuenta que era muy estúpido esperar, y que si no era por mí, nunca saldría de ahí.
Pero era muy tarde,  ya no podía salir, las puertas estaban selladas, había pasado tanto tiempo.

Era todo tan gris, tan opaco, sin color sin vida, y vi mis manos vi como lentamente iba desapareciendo, en mi propio mar de pesadillas, me iba hundiendo en un mar del que no iba a salir, todo por…. Y ahora pienso, ¿qué me llevo ahí? Y… no lo recuerdo.

Pero todo empezó a mejorar  el cielo empezó a tornarse más azul, a los arboles empezaron a crecerles frutos, en vez de que el hielo se congelase en ellos, el pasto tomo un color verde brillante y la vida reinaba en ese lugar.
De ese lugar ya no quería irme porque no era un mal lugar, me refugiaba de todo lo malo que había en el exterior, y todavía tiene un pequeño lago donde solo hay agua fría para cuando decaigo, poder volver a ser yo lo más rápido posible.

Y todo se resume a un actuar presente. 

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