lunes, 31 de octubre de 2011

Donde despedir amaneceres y saludar atardeceres.


Sueño, con volar a través de las nubes junto a vos, ir a un lugar lejano que nadie conozca.
Dejar de preocuparme por lo que hay a mi alrededor, dejar de existir como un objeto o numero y ser un humano que vive en la más lejana era.
Sueño con mirar las estrellas y no tenerle miedo a lo que viene mañana, que por más que sea noche siempre vuelva a amanecer, y sería mucho mejor  amanecer a tu lado.

Sueño con un mundo libre de cubos, libre de humo y cemento, un mundo como el de antes, donde las calles no existían y tampoco los bancos, donde la gente no era gente si no simples seres vivos.
Quiero un lugar donde poder alejarme de todo aquello a lo que le temo, y es esta realidad.
¿Pero como escaparse si estamos completamente atrapados en una bolsa ziplock?

Aunque parezca difícil lo único que tenemos que hacer es mirar el otro lado de la hoja, el que pocos miran…el lado donde no hay renglones y las letras se escriben para cualquier dirección, el lado de la hoja donde no existe arriba y abajo… donde existen millones de nubes, a las que atravesar volando.
Y de ese lado de la hoja se encuentran mis sueños, sin ningún tipo de problema… o reacción que me haga sentir fuera de mí. Donde despedir amaneceres y saludar atardeceres. Donde no le tema a la oscuridad.
Un lugar.
Para mí, Con vos. 



domingo, 23 de octubre de 2011

De invierno a primavera.


En un invierno estaba, en medio de mil árboles, eran todos tan altos, tan inalcanzables, la nieve que caía de ellos parecía poder matar hasta el ogro más fuerte y temía sentarme debajo.
todos estaban muertos para mi, era como una inmensa soledad, estaba completamente vacío, no podía recordar cómo había llegado ahí, pero estaba y lo único que quería hacer era salir, o encontrar algo que me cubriese de eso, pero no encontraba nada, falsas alarmas, pocas señales que terminaban en nada.
Cuando creía que todo había terminado, volvía a ocurrir de nuevo, me encontraba en ese frio lugar, y yo pienso, y creo que me había acostumbrado tanto estar ahí que hasta me gustaba.
Estuve ahí mucho tiempo, esperando a que algo viniese, a que algo sucediera.
Hasta que me di cuenta que era muy estúpido esperar, y que si no era por mí, nunca saldría de ahí.
Pero era muy tarde,  ya no podía salir, las puertas estaban selladas, había pasado tanto tiempo.

Era todo tan gris, tan opaco, sin color sin vida, y vi mis manos vi como lentamente iba desapareciendo, en mi propio mar de pesadillas, me iba hundiendo en un mar del que no iba a salir, todo por…. Y ahora pienso, ¿qué me llevo ahí? Y… no lo recuerdo.

Pero todo empezó a mejorar  el cielo empezó a tornarse más azul, a los arboles empezaron a crecerles frutos, en vez de que el hielo se congelase en ellos, el pasto tomo un color verde brillante y la vida reinaba en ese lugar.
De ese lugar ya no quería irme porque no era un mal lugar, me refugiaba de todo lo malo que había en el exterior, y todavía tiene un pequeño lago donde solo hay agua fría para cuando decaigo, poder volver a ser yo lo más rápido posible.

Y todo se resume a un actuar presente. 

El duende del jardín. (Historia real)


Se que estas ahí, te oigo llorar, oigo como ríes te veo cantar.
Todas las noches iba a hablarle a la luna, todas las noches  te veía escondiéndote de mí, no te escondas, muéstrate, te voy a enseñar a ver todas esas cosas que escondiéndote no ves.
Una vez fui, a llorar bajo la luz de una luna llena, que bañaba cada hoja, y hacia brillar las lagrimas, fue cuando te vi, más bien te mostraste.
 

Si no volví, no fue por miedo, fue por cobardía, fue porque a diferencia de ti sigo siendo un maldito humano, que tiene muchas cosas que probablemente no tengas.
Y ahora cuando escucho esa melodía, cuando veo como la luz de la luna se va apoderando de la noche y una cálida brisa empieza a mover mi pelo, me doy cuenta de que estas cerca.
 


Cuando te doy la espalda estas ahí, viéndome como avanzo rápido para no aceptar la pura verdad.
Te encanta escuchar desde lejos como se va acelerando acelerando mi corazón, y sabes muy bien que cuando me de vuelta se va a detener, ya que mi subconciente ve solo lo que quiere, y por más que te quedes ahí, no te puedo aceptar.
Por eso te pido que regreses una vez más, por más que tenga que pasar por mis miedos, como toda persona los tengo que superar.  


Por Helena. 



jueves, 13 de octubre de 2011

Los gritos de la multitud. Como me siento.


Siento que voy a vomitar ¿Qué es? ¿Comí algo en mal estado? ¿Acaso comí demasiado?
No, me volví a chocar con las personas que mas detesto…. Gente ruidosa, que grita que grita como si no hubiese mañana, que grita sin razón, desgarran sus cuerdas vocales solo para emitir un patético sonido que se perderá entre miles.
¿No se dan cuenta lo que hacen, lo que nos hacen? Van triturando cada hueso de nuestro oído, los van aplastando, nos desgarran el cerebro, me desgarran las neuronas.
No los quiero escuchar mas, ¿por qué los tengo que escuchar? , no me gusta lo que dicen, ni me gustan sus voces, si estuviesen diciendo algo interesante tal vez, pero lo único que hacen es gritar mas y mas fuerte, como si a alguien le fuese a importar.
Sentada cubriendo mi cabeza me quedo hasta que terminen ese llanto… o alarido, nunca se callan, están desesperados.
Lo que daría por ponerlos a todos en silencio, que se queden todos en ‘mute’, que no hablen más. Para poder pensar más, para poder ver como son.
¿Sera que no saben lo que es?
Bancarse todo el día, sus estúpidas discusiones, ellos hablan, uno sobre el otro, se tapan, parece un concurso de gritos.
En el que nadie gana. 


Por Helena.